La evolución del hombre está intrínsecamente relacionada al desarrollo de las tecnologías desde los albores de los tiempos. Controlar el
fuego, inventar la rueda y desarrollar el lenguaje escrito son sólo
algunos ejemplos de lo que ha sido la evolución. Los humanos somos
animales de adaptación, y en este contexto utilizamos la tecnología para
que la especie continúe avanzando.
La Nación entrevistó a científicos de EEUU, Argentina e Inglaterra,
para saber si es posible que las nuevas tecnologías modifiquen las
estrategias y formas intelectuales, que el cerebro desarrolla.
http://www.lanacion.com.ar/1470127-como-internet-esta-cambiando-la-forma-en-que-funciona-el-cerebro-humano?sitio=desktop
El Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e
investigador independiente del Conicet, explica este fenómeno: "Las
nuevas tecnologías cambian paradigmas. De esta manera, las formas de
procesamiento que eran habituales en generaciones anteriores se alteran;
es decir, si en el pasado el procesamiento de la información era más
lineal, actualmente es en paralelo, por eso una persona puede mantener
al mismo tiempo varias conversaciones a través de Twitter, SMS y chat,
sin inconvenientes"
El uso de la Internet y la Web 2.0 impacta en la forma de relacionar los datos, de resolver
problemas,de desarrollar la escritura, la
ortografía y la memoria.
Mientras que Facebook nos facilita la memoria operativa porque nos permite
interrelacionar situaciones, Twitter, por sus
características de instantaneidad y linealidad, pone al cerebro en
contacto con infinidad de personas que discuten una misma información.
"Los cerebros de los niños, por su relación con las nuevas tecnologías y
por la evolución propia del hombre, tienen diferencias respecto de los
cerebros de las generaciones anteriores, por eso es indispensable
cambiar el sistema educativo, que está prácticamente obsoleto.
Nosotros
aprendimos acumulando datos y lo valioso era saber muchas cosas. Sin
embargo, hoy los datos están accesibles todo el tiempo, de modo tal que
ya no es un valor para el cerebro el acumular información"
, sostiene
la Dra. Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral y el
Instituto Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa).